Nada más agradable que una lluvia fuerte y constante, que trae brisa fresca y sonido acompasado de las gotas al estrellarse contra el pavimento, ventanas, techos y mil objetos más, y cuanto más guarecido se encuentre mejor la apreciación de este elemento natural. Alguna vez han intentado estar en medio de la noche y disfrutar esas primeras lluvias primaverales? cuando el aire trae un rumor particular, un olor peculiar que barrunta una tormenta tal vez pero que a las primeras gotas caídas del cielo, la tierra despide un aroma especial, un aroma que invita a respirar…
La lluvia también puede provocar graves melancolías, la asociamos con la tristeza, con las lágrimas derramadas en el dolor, en la decepción, en la soledad. Ha podido provocar graves desgracias: inundaciones, derrumbes, accidentes…
Pero no es hoy el motivo, una bella foto de un relámpago en medio de la oscuridad no puede ser menos apreciada en cuanto esa misma centella fuera capaz de provocar muerte o destrucción.
Hoy que ha sido un día lluvioso, que he apreciado a través de mi ventana ese rumor, ese suave viento (y que ha arruinado mi salida, por cierto:)) he querido usarle de tema, de inspiración, tal vez un poco de pretexto para escribir en este espacio.
Así, con una taza de chocolate en mis manos y la vista en ese incesante goteo entre las hojas de los árboles y los edificios de mi terraza, disfruto una tarde lluviosa.