Un año más de independencia de mi país, un año más con el pretexto perfecto de celebrar con mariachi, tequila, antojitos, amigos y mucha fiesta. Estar a un año de celebrar el bicentenario de la independencia de nuestros colonizadores españoles llena de emoción a cualquiera, sin importar condición social o creencias religiosas (bueno, excepto por unos), la noche del 15 de septiembre, donde emulamos el grito de Dolores, donde cantamos a una misma voz el himno nacional nos llenamos de orgullo, patriotismo, hermandad… y tequilas, como de que no?
Pero cuando no estás en tu tierra, cuando un mar de distancia te separa del pueblo que te vio nacer, aaah! es entonces cuando te das cuenta del verdadero sentimiento al cantar el himno a todo pulmón, cuando gritas los vivas a cada proclamación del presidente (o cónsul, en este caso), cuando te desgañitas por cada canción con mariachi, cuando te encuentras con amigos y compatriotas igualmente fuera del país, es entonces cuando se entiende el fervor patrio, es entonces cuando sonríes y te das cuenta que como México no hay dos, con todo y sus defectos, pero también con su comida, su historia, su Virgen de Guadalupe, sus paisajes, su tradición y su canción.
Ver a extranjeros cantar con el mariachi, y pedir comida mexicana, que presuman de conocer a un mexicano, “tan alegres y tan amables” –me han dicho– (que de pronto me pregunto si hablamos de los msmos mexicanos que yo conozco, jiji!)… uuufff!!! sí que lo hace sentir a uno como pavorreal. No sabía que realmente México fuera tan famoso, se dibuja una sonrisa en mi rostro de sólo pensarlo.
Anoche mismo, en medio de la fiesta, encontrarse con gente que en verdad habla el mismo idioma y no se te queda viendo con cara de what? cuando te brotan los mexicanismos, te hace recordar el lugar al que perteneces. Si además agrego el hecho de haber nacido el mismo mes en el que nació mi país como nación independiente humana y generosa a la que entregamos nuestra existencia (bueno, eso me dijeron en la escuela), pues más mexicana ni el mole, los nopales, los frijoles, el mariachi, etc, etc, etc.
Básicamente tomaré prestada la publicidad de master card para decir: Taquiza: 40euros… Coronita: 3.50euros… cantar con mariachi a todo pulmón y que al salir un cuate hablando de México lo haga en catalán para nosotros gritarle: ueeeroooooo, ueeeroooooo!!! NO TIENE PRECIO!!😀