Hay aventuras de todo tipo, las hay extremas, turísticas, amorosas, otras tantas que no vienen ahora a mi mente y las de viajes en avión, claro. Llegar con bastante anticipación no siempre es garantía de que todo saldrá bien. Así, dos horas y quince minutos para tomar un vuelo no resultan suficientes cuando te toma una hora y cuarenta y cinco minutos llegar al mostrador de la aerolínea (tiempo en el que una señora se puede caer entre tus maletas, por ejemplo), el aeropuerto es enorme y resulta que la viajera que va frente a ti en la línea de revisión pierde su laptop. Pero al final llegas, diez minutos son bastantes para tomar tu lugar y acomodarte, pensar en lo que te darán de almorzar y disfrutar el trayecto, corto momentáneamente pues existe una escala.
Hay suficiente tiempo para tomar la conexión, así que la calma reina y al subirte nuevamente descubres que te ha tocado de compañera de asiento una chica que resulta ser un personaje para entretenerse. El vuelo es largo así que pienso que podría ser bueno –aunque también podría resultar desastroso– tener a alguien con quien conversar.
De pronto me encuentro hablando de yoga, tablas (recién me entero que es un instrumento musical), espiritualidad, desintoxicación de cuerpo y mente (con masajes y enemas [¿¿??]… eso dijo, eh?), ayurveda, religión, Opus Dei y abuelas que cumplirán 100 años. Sí, todo en una misma conversación y más bien temas de ella. Ah! bueno, esa es otra aventura, aventurarse –valga la “rebuznancia”– a hablar de religión con una completa desconocida. No sé qué me dio por hacerlo, supongo que porque ella comenzó, aunque si las cosas se ponían desagradables estaba en un espacio reducido; sí había lugares para cambiarse, pero debo confesar que lo veo en retrospectiva, pues en ese momento no se me ocurrió. Y honestamente, me entretuvo bastante, claro que ver como 3 películas y unos 4 capítulos de series ayudó en algo. Además de tratar de identificar lo que nos daban de comer. Me doy cuenta que prácticamente nunca me entero lo que en realidad estoy comiendo, digo, tal vez el ingrediente principal sí, pero los acompañamientos… deberían hacer un concurso, sería interesante.
Luego de algunas horillas, unas cuantas zonas de turbulencias, hermosas nubes y suficiente comida, bebida, sueño y charla hemos llegado.
Pero esa… es otra historia🙂