Qué sucede con la noche que es motivo de tantas contradicciones? Ya sirve de inspiración para un poco de terror o misterio, ora se envuelve de romanticismo para provocar el encuentro de los amantes, ora llena de sufrimientos al que sus problemas lo acechan con mayor gravedad… o ya se convierte en un espacio de creatividad. Cuántas veces no se ha presentado una noche de insomnio cuando a la mente sencillamente le da por trabajar y realizar planes, proyectos, diseños? bueno, hasta el mundo puede ser arreglado por un noctámbulo.
Ahora mismo es uno de esos momentos, tal vez no de demasiada creatividad pero sí de lucidez redactora –o eso me parece–. A veces se realizan grandes cambios en la vida que favorecen la aparición de nuevos hábitos, pero si por cualquier razón se debe dar media vuelta y regresar a una “antigua vida”, a un terreno conocido, los viejos hábitos y costumbres en un entorno por demás conocido resurgen como si ayer mismo se hubieran dejado de hacer, tal cual, como si el tiempo no hubiera pasado. Es entonces cuando la pugna por incorporar nuevas enseñanzas y aprendizajes, nuevas prácticas y habilidades en un contexto antiguo se vuelve interesante.
Al final de eso se trata la vida, no? Del aprendizaje continuo, del mantenerse constante en lo bueno que tenemos y somos pero alimentarlo cada vez, nada más que a veces es de a poco y a veces es de a montón. Probablemente el buen Cantinflas podría explicarlo aún mejor, pero vaya como forma de reconocimiento a su creador… mmm… tal vez allí estaba el secreto –o el detalle–, en una o varias o demasiadas noches de insomnio en la que un lápiz y un papel –la computadora del siglo pasado– a las tres de la mañana se antojan como la mejor manera de pasar el rato.