No hace exactamente un año, puesto que me perdí en las fechas, pero sí hace un año y catorce días que me senté frente a mi computadora a escribir e introducirme a mí misma así, sin invtación, ante el ciber espacio. Dicen que que de músicos, poetas y locos, todos tenemos un poco, pero yo creo que en mi caso, nada de poeta y sí algo de escritor… o eso pienso yo.
Me costó un poco de trabajo pensar en que alguien leería algo hecho por mí. Muchos sueñan con fama y fortuna. Yo creo que yo no tanto, osea, la fama, la fortuna podría ser una muy buena amiga. El caso es que me senté, escribí un poco y cuando terminé me quedé pensando un buen rato a la hora de publicarlo. No es que hubiera mil personas esperándome para leer lo que tenía para decir, ni siquiera dos… pero eso significaría que alguien en el mundo con acceso a internet podía ser capaz de gustar, odiar o ser indiferente de mi opinión y eso me asustaba un poco. A mi novio le gustó mucho la idea del blog cuando se lo mostré y al ver mi titubeo, me animó, así que, cerré los ojos y clic!, aquí estamos un año después. Fama? Fortuna?, en absoluto. Unos cuantos fans –prima! nomber uan!–; pero me ha enseñado a ser mi propio crítico al redactar, a disciplinarme un poco para escribir, a pensar en si hay cosas importantes para compartir y opinar –incluso de memoria personal–, o sencillamente para hacer pasar un rato agradable, lejos de preocupaciones. Sobre todo, me ha enseñado algo nuevo (algo nuevo se aprende cada día, en serio, pongan atención). Y creo que eso se lo agradezco a mi profesora de Marketing Digital. Es una señora que merece toda mi admiración. Hace una cantidad de cosas en un día, que ya quisiera hacer yo una sola en una semana; así de importantes, interesantes y trascendentes (da clases, conferencias, asesorías, tutorías, dirige su propia empresa, estudia una maestría [y tiene planes para doctorado], lee cual editora, habla cuatro idiomas [que yo esté enterada], es cantante, compositora, pintora, casi-chef, es esposa y madre de tres hijos, ah! y claro, super agradable [uff! nada más escribirlo ya me agoté]). Sus clases eran de una cantidad de información super útil y nueva para mí que es por ello que ahora estoy aquí, con un blog –entre otras tantas cosas que sigo haciendo y aprendiendo–. Así que además de recordar mi aniversario (no sé por qué los humanos tenemos esa manía) como blogger, vaya un agradecimiento para Montse Peñarroya –y mañanitas, ya que hace poco cumplió años–;), moltes gràcies, espero poder seguir aprenent de tu.🙂