No se asusten, no voy a contar la película, voy a comentarla.🙂

Hoy fui a verla, y no quise enterarme demasiado de lo que trataba, es decir, es saga Toy Story y es de Pixar, hasta ahora han sido excelentes películas, y en ésta ocasión, fue la excepción, pero porque fue más allá de lo excelente. No, no intento que tengan expectativas desmesuradas, pretendo transmitir mi sentir por haber visto una entrega bastante fuera de lo común. Es una cinta para chicos y grandes –más para grandes, como ya nos tienen acostumbrados– que emociona porque divierte, asusta, conmueve, enternece… hace reír y hasta llorar.

Parece haber sido creada para aquellos niños que en el año de 1995 se emocionaron con lo que aparentaba ser una cinta animada más, de una compañía que nadie conocía pero que había sido relacionada con Disney, que además hizo historia; ahora esos niños son adultos, y es como un guiño de Pixar para todos aquellos que crecimos con Woody, Buzz Lightyear y compañía. Sus frases se convirtieron en parte de nuestras vidas.

Filosofando un poco, me decía mi novio justo al terminar la película: causaría el mismo impacto si hubiera sido hecha con humanos? o con elementos que no fueran juguetes? Y es verdad, te llegas a preguntar si bajo algunos cambios tocaría las mismas fibras. Sin quererlo (o queriéndolo mucho, bajo un muy bien pensado guión) te hace pensar.

Al sentarme a escribir éste post, me encuentro con unas palabras del recién fallecido José Saramago: “Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.“. Tal vez en realidad, la película se trate de esto.

Ah! pero también es muy divertida… sólo véanla (sirve que me sacan de una duda). Ya me dirán.