Adam Sandler se ha caracterizado por hacer películas que pretenden dar algún mensaje, con resultados regulares: filmes simpáticos, fiascos, o simplemente para pasar el rato. Grown ups (o “Son como niños”, título mexicano) podría entrar en ésta última categoría.

La historia trata sobre cinco amigos que, cuando niños, ganaron un campeonato de basquetbol, y al parecer eso fue suficiente para establecer un lazo especial con su entrenador, pues 30 años después, cuando él fallece se reúnen nuevamente, ahora que tienen caminos muy distintos aprovechan la oportunidad para pasar un fin de semana en la casa del lago en la que celebraron su triunfo de aquélla época.

No faltan los elementos-Sandler: sus amigos actores (como Rob Schneider y Steve Buscemi), algo de humor negro (a veces grotesco) e incluso su propio estilo de actuación.

Es inevitable tomar en cuenta el mensaje que trae: los niños de ahora no saben divertirse fuera de la televisión o videojuegos, y si los papás no hacen algo aún cuando hay las condiciones, nadie más lo hará.

En resumen, me parece que es una película “palomera” o para pasar el rato, sin mayores aspiraciones.