Érase una vez un villano requetemalo que fue superado por alguien más al hacer el mayor robo de la historia, y él presto a demostrar que no podía haber nadie que lo venciera, preparó un plan para sorprender al mundo como el mejor villano… pero para ello debía pedir un préstamo –bueno, al final también conlleva sus gastos operativos– y allí se complica la cosa. De pronto entran en escena unas pequeñitas muy simpáticas, un compinche (conste que puse com) y unos, cómo podríamos decir? marcianitos? también simpaticones.

Hasta ahí creo que no suena tan mal, pero si he de ser sincera, esperaba muuuucho más. No puedo negar que me reí (sobre todo con la referencia a Lehman Bros. y cierto invento “inútil”), pero supongo también que estoy acostumbrada a la saga de Toy Story, de la Era del Hielo, Up, Wall-E y tantas otras, con esa creatividad y calidad. Acá por tanto, sólo sentí que pasé un buen rato, sin mayor relevancia.

Así que, siendo la película de temporada, bien valdría la pena verla, sólo tienen que acostumbrarse un poco al doblaje del personaje principal (me pareció un poco molesto al principio) y están listos.