Ciertamente todas las semanas México es México, pero creo que no hay otra semana más conmemorativa, de remembranza, de festejos, de aprendizaje, de tequila, de historia… de lo que quieran.

El 13 de Septiembre de 1847 (y aquí transcribo parte de la información de Chapultepec.com.mx), las fuerzas norteamericanas decidieron tomar el castillo de Chapultepec donde se alojaba desde hacía tres años el Colegio Militar. Fue ahí donde 6 cadetes dieron la vida para salvar a su patria, sus nombres son: Juan de la Barrera, Juan Escutia, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez, y Francisco Márquez, todos ellos tenían edades de entre 13 y 17 años; cuentan que cuando todo había acabado un oficial norteamericano observando el rostro de los cadetes muertos, dijo lleno de sorpresa algo como: “¡Pero si son apenas unos niños!”. Tal fue el origen de la expresión “Los niños héroes”. Esto por supuesto, es la historia oficial, convendría tener una conversación y no una lección (porque por eso no aprendí Historia) con los conocedores para la mejor comprensión de lo sucedido.

El 16 de Septiembre (y no el 15, eso fue asunto de Porfirio Díaz y su cumpleaños), en las primeras horas de la mañana y con motivo de haber sido descubierta la rebelión, hace 200 años, el cura de Dolores, Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte Villaseñor, mejor conocido como Don Miguel Hidalgo, dio el famoso grito de Dolores, con el fin de luchar por la independencia de los mexicanos oprimidos por el mal gobierno. Recientemente conmemorado en una ceremonia que dejó agradablemente sorprendido a más de uno… Pero para hablar de historia como tal tenemos otros sitios, y claro, libros. Lo que quiero compartir es la alegría, orgullo y si quieren, fervor patrio que me provocó tanto la ceremonia del 15 por la noche como el desfile militar del 16. Con el desfile del 15, lleno de estampas multicolores y escenas de nuestras tradiciones, con el grito realizado por el Presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, con los diferentes conciertos del abanico de sonidos y canciones que componen nuestra música, con los juegos pirotécnicos al compás de la melodía, hasta con el coloso que somos todos (y que me puso los pelos de punta pensando en lo que pasaría al menor error o mal cálculo).
Y qué decir del desfile militar, cinco aviones caza F-5 sobrevolando el Zócalo, los helicópteros, los paracaidistas, las diferentes ramas castrenses con su marcialidad, destreza, pulcritud y respeto… hasta me sentía como pavorreal viéndolos; y donde por cierto, 17 países invitados marcharon representados por delegaciones de efectivos: Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia, El Salvador, España, Estados Unidos, Rusia, Francia, Guatemala, Nicaragua, Perú y Venezuela (me falta uno, si alguien sabe, me dice), lo que si entendí bien, fue un hecho inédito que marcharan en un mismo lugar países con sus “detalles” como Rusia, China y Estados Unidos. Pero bueno, al fin una fiesta, una celebración que dejó boquiabiertos y sorprendidos a todos.

Por otro lado, totalmente opuesto, pero que también es México, ese país de solidaridad, de héroes anónimos y sencillos, fue expuesto más que nunca en aquél fatídico 19 de Septiembre de 1985. Un terremoto de 8.1 grados Richter cambió la historia de la capital de México para siempre. Debido a que al águila que se le antojó comerse una serpiente sobre un nopal estaba enmedio de un lago y como Tenoch le dijo a los mexicas que allí mero era donde debía asentarse la Gran Tenochtitlán, pues qué remedio, y fue justamente siglos después, en 1985 donde se vieron las consecuencias de ésta decisión. Millones de historias se cuentan acerca de ese jueves, un día aparentemente normal de escuela, de trabajo, nadie esperaría un temblor equivalente a mil bombas atómicas, dos minutos bastaron para una destrucción que parecía sin precedentes. No ha sido de los terremotos más mortíferos o más fuertes; a través de la historia Chile, Rusia, Alaska, Indonesia, Haití han sufrido igualmente, pero por duro que suene, se escuchan como lugares lejanos, no en mi México. De aquí surgieron los famosos Topos, que han auxiliado en otras desgracias similares. De aquí se conoció la solidaridad de las personas, las autoridades se vieron rebasadas por la magnitud de los daños y entonces surgieron manos, oídos, ojos, trabajo y oraciones de ayuda en cada mexicano, así de a poco, entre lágrimas y polvo, se fue reconstruyendo la ciudad, piedra sobre piedra. En esas fechas se habló de 6500 muertos, ahora se especula que podrían haber sido 20 mil. Uno de mis tíos que vivió en el Estado de México tenía un camión de volteo, y se lo rentaron así como a otros tantos miles para mover el escombro que se iba desechando, pero allí mismo se podían encontrar cadáveres confundidos con la pedacería del concreto… ciertamente esa cifra puede ser real.

Así es mi México, suelo bendito de Dios. lleno de contrastes, como cualquier otro país, pero ésta es mi tierra que me vio nacer, la que duele cuando sangra, la que llena de orgullo con sus logros, la que llora, la que ríe, la que baila y la que respeta, con su música y comida, con su norte, centro y sur… es mi tierra, conformada por mexican@s, por individuos de carne y hueso que creamos todos los días la historia que hace vivir o morir este país.

¿Cuál es la historia que tú quieres crear?