En una invitación para un concurso en redes sociales, pedían enviar el mejor deseo de Navidad para ganar un premio. A mí no me pareció tan atractivo lo que daban, sin embargo me hicieron pensar en lo que yo podría pedir en una fecha en la que el cumpleañero es quien da los mejores regalos.

Así que, en ésta víspera de Navidad para mis cercanos y lejanos amigos, familiares y “extraños” hasta los que puedo llegar a través de este medio, les comparto mi deseo:

Deseo que cada ser humano sufra suficientes altibajos para enseñarle a ser humilde y perseverante. Que su corazón esté tan lleno de amor que sea capaz de desbordarlo a propios y extraños. Que tenga una gran pasión por vivir y luchar a brazo partido por su familia, sus sueños, sus ideales. Que considere cuidar su cuerpo y su mente como los tesoros más preciados. Que ame y ría como si fuera el último día de su vida. Que elija ser feliz. Y que, por supuesto, sea agradecido con Dios.

Tal vez sea una ambición utópica… o tal vez sólo necesite comenzar por mí.

Sean creyentes o no, la Navidad es una conmemoración del nacimiento de Dios en este mundo, y claro, es también un momento para reunirse en familia y celebrar la vida y el perdón.

No tengo mucho más qué decir como no sean las palabras más sencillas, significativas y adecuadas para la fecha: ¡Feliz Navidad! Merry Christmas! Joyeaux Noël! Feliç Nadal! Buon Natale!