Red Social, ésta vez dejaron el significado tal cual es. Así, la historia del creador de TheFacebook (sip, originalmente incluía el “The”) por fin ha llegado a las pantallas y sobre todo, la he visto. Ciertamente no es que fuera la historia de un gran estratega y militar, o un rey que ha defendido a su país contra los más cruentos invasores, bueno, ni siquiera el True Mexican Story de los hermanos Almada, pero eso de que un estudiante de Harvard se haya convertido en multimillonario en alrededor de 6 años (y con sólo 25 años), sí que ha resultado una historia interesante de ver, más por curiosidad que por cualquier otra cosa, me parece. Ya no digamos si lo dramatizan con un “No obtienes 500 millones de amigos sin hacer unos pocos enemigos”.

He de decir que el guión me parece muy bien realizado, la actuación de Jesse Eisenberg muy en su lugar (no conoceré a Mark Zuckerberg, pero bien me lo podría imaginar así), a Justin Timberlake no le va mal como el creador del Napster, conocemos al nuevo Spiderman –Andrew Garfield– y el ritmo que el director David Fincher le imprime a la película, no deja lugar para el aburrimiento.

Creo que no hace falta decir mucho más, ya que se trata de la historia de un chavo nerd que en un mal momento trata de la peor manera a su novia y al ser botado tuvo un lo-que-le-sigue-a-peor traspié al bloggear sobre ella de la forma más despechada que pudo y crear un sitio para comparar a todas las estudiantes del campus. A pesar de convertirse en el más odiado por todas las mujeres debido a esto, de pronto una cosa lleva a la otra y cuando menos lo esperamos, ya es dueño de uno de los sitios de internet más populares y visitados en el mundo. La cinta nos lleva un poco por lo que Mark “tuvo que pasar” para llegar hasta donde se encuentra hoy, y también otro tanto por la vida estudiantil de Harvard, con sus clubes elitistas, fiestas desenfrenadas e incubadora de genios y políticos.

Moralejas de la película: unas cuantas cervezas no hacen daño a la creatividad, aunque sí a la prudencia; si sabes hackear y programar, en cualquier rato te haces millonario; si eres gacho con tus cuates, ellos van a ser gachos contigo (y quedas muy mal si sólo tenías uno); ah! y lee los contratos antes de firmar.

Muy recomendable.

Nota del espectador: para quienes tal vez no somos tan enterados de tecnología, programación y/o términos informáticos, algunos diálogos pudieran parecer mandarín (o perdernos un poco en lo que los bulbos procesan la información), pero si no nos fijamos demasiado, de todos modos se entiende la idea😉