Siempre que salgo del cine y pienso en cómo voy a escribir mi reseña, recuerdo escenas o líneas de la película. Pues confieso que aquí no se me quedó ninguna y lo único que vino a mi mente fue: entretenida.

Britt Reid, hijo de un conocido dueño de un importante periódico, tiene que hacerse cargo de los negocios de su padre luego de que éste es encontrado muerto, al parecer debido a una picadura de abeja. Lo recuerda como alguien difícil y exigente (algo tendría que ver que básicamente se dedicaba a parrandear), así que su muerte, aunque le impacta, no parece producirle mayor sentimiento, como no sea el de que es admirado por todos, excepto por él, pues “sabía cómo era en realidad”. Gracias a un café –o más bien la falta de éste– conoce a Kato, un estuche de monerías al que nada más le falta volar, lo que sigue es que de pronto, con muchos tropezones y las “ideas” de su nueva secretaria, se convierten en delincuentes nocturnos que son buenos fingiendo ser malos.

Supongo que es por todos conocido que ésta película se basó en la serie que a su vez se basó en el programa de radio que data por allá de los años 30’s. Tuvo mucho éxito, como lo demuestra que se hiciera también el respectivo cómic e incluso figuras de acción. En el caso de la serie, la aparición de Bruce Lee como Kato provocó un gran interés por la misma, a pesar de que sólo se realizó una temporada (también hace una rápida aparición ésta vez, a ver si lo ven). Y cómo olvidar “El vuelo del abejorro” (de Korsakov y es de una ópera rusa, no creamos que se les ocurrió a ellos) como tema principal, que aquí por supuesto, utilizan también.

Al parecer, la llegada del Avispón Verde a la pantalla grande también tuvo su historia, pues desde los años 90’s se tenía pensada su realización, así entre cambios de estudios, actores y directores, finalmente recayó en Evan Goldberg y Seth Rogen (el mismo que hace el papel de Britt Reid) la tarea de escribir el guión. Sobra decir que aunque entretenida, dado el resultado, bien pudo seguir dando unos cuantos tumbos más.

Si recuerdan haber visto algunos capítulos de la serie o desean pasar una tarde agradable, puede ser una opción para ver.

Nota de espectador: Papás, no lleven a sus niños pequeños, no es entretenida para ellos y su llanto puede hacer que los “shhh’s” terminen por correrlos a ustedes también de la sala.