Había que aprovechar el puente “turistico” del 5 de mayo, es decir, día de la Constitución Mexicana, lo cual por supuesto, no es relevante (me refiero al hecho de que es puente y punto, sin importar la fecha puesto que ya ni sabemos de qué se trata). Aprovechando un evento de trabajo, decidimos hacer un poco de turismo en México.
Es por muchos conocida Guadalajara como “La Perla Tapatía”, y no se me había ocurrido averiguar el porqué hasta ahora, y se los comparto: La palabra tapatío proviene del vocablo náhuatl “tlapatiotl”, que significa “que vale por tres”. El “tlapatiotl” no era otra cosa que el sistema comercial que se utilizaba en los tianguis de Guadalajara (en ninguna otra parte de México) para el “trueque” o intercambio de productos durante el siglo XVII. Un “tlapatiotl”, como lo dice su significado, equivalía a tres piezas y era utilizado para que el “trueque” de productos fuera justo y equitativo, de esta forma se intercambiaban tres piezas por tres piezas, independientemente del tamaño de las mismas.
En un momento dado, la gente de fuera de Guadalajara escuchaba tanto la palabra durante sus visitas a la ciudad, que creyeron que los “tlapatiotls” eran las personas y comenzaron a llamar de este modo a los habitantes de Guadalajara. Para los españoles resultaba complicado pronunciar correctamente la palabra náhuatl y la fueron adecuando hasta derivar en la palabra TAPATÍO.
El gentilicio que corresponde es Guadalajarense, pero esta palabra ha sido sustituida y a partir del siglo XIX el ayuntamiento de la ciudad adopta la palabra TAPATÍO como gentilicio para todas las personas hechas, nacidas y vividas en Guadalajara. Esta es la razón por la cual se dice que los habitantes de Guadalajara, los TAPATÍOS, valen por tres.
(Gracias Marisol21).

Si bien en internet te puedes encontrar de todo y no siempre verídico, me suena bastante lógica y algunos otros coinciden en el origen.

Ahora que he dado la nota histórica puedo pasar a compartir mis experiencias por la segunda (o tercera?) ciudad más importante de nuestro país. Museos, arquitectura, ganadería, espectáculos, gastronomía, música, artesanías, negocios… podemos encontrar prácticamente de todo. Así, después de haber tenido la oportunidad de haber asistido tiempo antes al estadio Omnilife a un partido de futbol con las clásicas Chivas, ésta vez Chayanne nos dio la nota artística. Siempre eventos espectaculares.
Teniendo la oportunidad de ir al Mercado de Abastos, la birria no se perdonaba (pregunten el tamaño de las porciones, se pueden llevar sorpresas) y ya entrados, probamos una jericalla, es decir, un postre de leche parecido al flan.
Por supuesto es ley visitar el centro, con su Catedral, su Rotonda de Hombres Ilustres (a ver, también hay mujeres, pero el nombre es genérico; desde aquí se pueden tomar autobuses turísticos), el Palacio de Gobierno, el Teatro Degollado… si seguimos caminando un poco por la calle Morelos, nos encontraremos con un restaurante llamado “El Mexicano“, comida y bebidas muy sabrosas (y con bar, por aquello de seguir la fiesta hasta la noche). Caminando un poco más llegamos a otra plaza con un edificio completo de joyerías y a un costado un mercado de artesanías, hay para todos los gustos (ah! y prueben los buñuelos, riquísimos!).
No quería dejar pasar la oportunidad de visitar Tlaquepaque, con eso de “sentido como jarrito de Tlaquepaque” pues quería ir a averiguar de qué rayos se trataba y he de confesar que no los vi, me quedé con la duda. Aún así pude disfrutar de una comida muy completa acompañada de una cazuela (osease, bebida con refresco y tequila preparada en… yep, una cazuelita) en el Parián, que es una construcción con muchos restaurantes (raro, todos el mismo menú) con un patio interior donde se presentan mariachis los domingos a las 3:30pm.
Me gustaría incluso contar una mala experiencia en el hotel Intercity100, cercano al estadio Omnilife, pero he de decir que básicamente el servicio fue bueno y tiene buena ubicación, sólo cuídense de los cargos por infracciones “fantasma” –como el de fumar–.
Con el clima por demás agradable y una vez agotadas la agenda y las fuerzas, emprendimos el largo camino a casa, un buen autobús es indispensable para descansar… bueno, prácticamente para todo el que conozco, porque en lo que a mí respecta, jamás.
¡Visit México!😉