Me había tardado en verla porque me parecía que era una comedia romántica más… que sí lo fue, pero al menos, a diferencia de otras tantas, me hizo reír a gusto y más porque resultó que me tocó compartir con un público que “participó” con trompetillas o aplausos.

Se trata de lo siguiente: Natalie Portman (en una de sus múltiples películas de la temporada y flaquísima) es una doctora que conoce a Ashton Kutcher en un campamento de verano 15 años atrás, y se encontrarán en diferentes etapas de su vida hasta coincidir en un momento en el que él está pasando por una grave crisis en la relación con su padre. De pronto se encuentran teniendo una “relación” sin compromiso donde se supone deben terminar en el momento en el que alguno de los dos tenga sentimientos por el otro.

He de confesar que a pesar de ciertos personajes, me gusta cómo actúa Kutcher y fue lo que esperaba, por el contrario, Natalie Portman aquí me pareció bastante insípida (e insisto, flaquísima). En cuanto al guión, por supuesto, los de una comedia (con risas) romántica (con romance), con clichés y sin mayores aspiraciones.

Risas, guión y actuaciones aparte (también nos deleita con su presencia Kevin Kline en un personaje más bien patético), la película despertó mi lado moralista. El uso de drogas y sexo tan “normal” y evidente da un mensaje muy, muy, pero muy equivocado a nuevas generaciones (uff! creo que voy envejeciendo mientras escribo esto, pero no puedo dejar de mencionarlo). Cada vez nos vamos acostumbrando más a través de imágenes y noticias, a acciones sin consecuencias y la vida real no es así. Tal vez algunos tengamos la capacidad de discernir porque antes no era de esa manera, pero los niños y adolescentes que crecieron con internet y celulares, difícilmente podrán y menos aún sin la supervisión y guía paterna… lo dudan? sólo echen un vistazo a su alrededor, o hablen con profesores de secundaria y preparatoria.

Recomendable para adultos “discernientes” que quieran pasar un rato agradable.😀