Sí, sí, me queda clarísimo que tanto el día de las mamás como de los papás como el día del amor, etc, etc son fechas comerciales y que si un pretexto para regalar y que si mejor celebrarlo todos los días y no sé cuánto más. Bueno, igualito que los cumpleaños, que se celebran una vez al año pero en que todos los días se puede agradecer a Dios por un día más de vida, así meeeesmamente son el resto de los “días de”. Entonces, sin más, he de pasar a homenajear a un “ñor” que pareciera que nomás de rebote se le festeja. Y es que no se puede decir que represente la ternura, el sacrificio, la abnegación y demás de una mujer que ha tenido un hijo, entonces a mí se me hace que han de haber dicho, bueeeeno, pues pongan un día para los papás también, ya nomás pa’ que no digan –o eso me parecía–, entonces pregunté a Mr. Google y resulta que se supone que ambas fechas comenzaron como ideas de mujeres estadounidenses más o menos por los mismos años, a principios del siglo XX.

Bueno que aquí lo importante a final de cuentas es mi apá (o padre o papi o papito o papá o jefe o progenitor, como más les guste). Tengo la increíble dicha de tenerlo con vida, con salud, enterito, disfrutando de su trabajo y de su familia. Justamente por su trabajo –antes empresario y feliz, ahora empleado y feliz :)– siempre ha tenido la oportunidad de viajar a veces mucho, a veces poco, a veces lejos a veces cerca, el caso es que más de alguna vez lo acompañé y puedo decir sin temor a equivocarme que lo que más conozco de su historia antes de mí (porque claro que después de mí yo la recuerdo… a veces) es gracias a esas horas que pasábamos juntos en el camino. No estoy segura si él se daba cuenta, pero cuando me contaba acerca de sus ires y venires por la vida –soltero y ya casado– su cara se iluminaba, supongo que por la satisfacción de, justamente, haberlo vivido. Recuerdo que yo me emocionaba al ver que él se emocionaba. Creo que de alguna manera eso ayudó a que yo misma me volviera un poco aventurera (en el sentido de aventura como de: Empresa de resultado incierto o que presenta riesgos [DRAE], aclarando), aunque supongo que también los genes hayan hecho su parte.

Todavía me llama la atención o me felicita cuando algo lo amerita. Compartimos gustos por libros y películas, por el buen comer y viajar. Y aún le interesa seguir aprendiendo. Ahora que lo pienso, en verdad tengo mucho de él con su educación, con su ejemplo y hasta su genética. De entre las incontables imágenes e historias que puedo compartir de él, vienen a mi mente tres en particular y con enseñanzas totalmente distintas. La primera fue un domingo, creo que día del niño, tendría yo unos 10 años; estábamos todos en el patio –mis herman@s y papás– entonces le pregunté a él que por qué no eran así todos los días, jugando, riendo, disfrutando… Me contestó: “¿No crees que eso sería muy aburrido? Además así no valoraríamos estos días”.
La segunda fue durante la secundaria, teníamos que estudiar las capitales de todos los países del mundo y entre que me ayudara a estudiar y ver si las sabía (ya ven que uno se las da de “picudo” por esas épocas) le iba preguntando que si de África, de América, de Asia… se las sabía todas!! y todavía osé preguntarle que cómo las conocía, jajaja!
La tercera y es la que aún me encoge el corazón cada vez que la recuerdo fue más reciente (apenas había terminado la universidad, así que tendría unos 20 años). Habíamos cambiado de ciudad, por supuesto no conocían a mis nuevos amigos y llegué un poco más tarde de lo que debía. Así que apenas entré y lo vi me “acalambré” (normalmente me esperaba mi mamá, por lo que el que él estuviera despierto eran malas noticias… y la verdad no es que saliera tanto, supongo que los tenía malacostumbrados :P) pero yo tomando actitud de adulto le dije que había estado con amigos en un lugar tranquilo y que no debía preocuparse por mí; y que me responde con la frase más absurdamente adecuada que un padre jamás podría contestar: “¿Sabes cuándo voy a dejar de preocuparme por ti? Cuando me muera”. Listo, conversación terminada y lección más que aprendida.

Así que ese es mi padre, medio filósofo (más bien pragmático), sabio, muy enterado, paciente y sobre todo, muy consciente de su papel como cuidador, proveedor, educador, orientador, etc., etc. Tan perfecto e imperfecto como sólo un ser humano puede ser. Pero es que, su gusto es.😉

Agradezco infinitamente a Dios que lo haya elegido como mi papá. Feliz día pa! Te quiero!

P.D. Primos y amigos: vaya esto como un homenaje y felicitación también tanto para ustedes que ya son papás como para sus papás mismos, sea que aún estén físicamente con ustedes o no. No me sé más que un par de sus historias y nomás tengo blog, no estoy escribiendo libro (aunque de repente parece, cuando me emociono, como hoy) pero igualmente reciban abrazos míos y que Diosito me los bendiga.