Tampiqueña orgullosa confiesa no haber comido con anterioridad uno de los platillos más internacionales y característicos de la región: la carne a la tampiqueña. Defecto que fue corregido ésta semana y el lugar en donde debía ser remediada tal falta era por supuesto, el mismo donde fue creado dicho platillo. Receta de la familia Loredo, –hoy restaurante “Los Fundadores de Loredo”–, representa elementos de la zona huasteca:

Frijoles refritos: como el negro y abundante petróleo.
Queso fresco: blanco como la pureza y bondad de la gente.
Guacamole: ejemplo de los frutos de la región.
Carne: representativo del río Pánuco.
Enchiladas: verdes como el follaje huasteco.
Chile y cebolla: recordando lo barroco y artístico de la comida típica mexicana.

En algunas de mis vueltas por el país, he descubierto que ofrecen en el menú la carne a la tampiqueña y no iba a cometer la falta de pedirla fuera de mi tierra, pero algunos de mis compañeros comensales sí (no cometer la falta, sino ordenarla) y no he conocido ninguna presentación como la original, y aunque tienden a respetar los ingredientes, cada quién hace su versión de acomodo, porción y color.

No seré iron judge ni crítico gastronómico experto, pero me gusta disfrutar del buen comer de vez en cuando, y como podrán ver en la fotografía, primero pensé en probar y luego en compartir. No me decepcionó en absoluto, la suavidad y punto de la carne, las enchiladas de tortillas recién hechas, la textura del guacamole… combinación de sabores que forman el bocado perfecto.

Sencilla y creativamente delicioso.