Emulando un poco lo de “sexo, drogas & rock and roll”, ésta película crea su propia frase con algo así como “balas, sangre y viejitos hollywoodenses” –ok, no es muy pegajosa pero es lo que hay–. En The Expendables 2 (Los mercenarios para España y Los Indestructibles para México), Stallone y su equipo regresan para seguir haciendo lo que saben hacer: matar (bueno, rescatar a alguien primero). A pedido de Willis, han de cumplir con una misión muy importante –¿es que existe de otro tipo?–, pero se topan con la “competencia” y no tienen de otra, tienen que salvar al mundo.

Explosiones, balazos y momias… digo, actores clásicos por todos lados y listo, tienen su película.

En mi experiencia bloguera en la redacción de la reseña de la primera entrega de ésta película, sé que habrá quienes estén en desacuerdo conmigo –hombres, para mayores señas–, entiendo muy bien, como me decía mi abuelito: –M’ija, pon una película de balazos. Y con eso estaba entretenido. Así que, adelante jóvenes y señores, supongo que entre tanta comedia romántica, Pixar, cómics e historias de terror, ya era su turno.

Gustos femeninos o masculinos aparte, el guión bastante flojo, diálogos con la intención de ser simpáticos, tratando de “equilibrar” incluyeron un personaje femenino, ah! pero eso sí, por balas y explosiones no quedan.

Para que le vayan “midiendo el agua a los camotes” chequen el reparto (por año de nacimiento): Chuck Norris (’40), Sylvester Stallone (’46), Arnold Schwarzenegger (’47), Bruce Willis (’55), Dolph Lundgren (’57), Jean-Claude Van Damme (’60), Jet-Li (’63), Jason Statham (’67), Terry Crews (’68), Liam Hemsworth (’90). Bueno, tal vez los últimos 3 no apliquen para el reparto “vintage” (que nada más les faltó Charles Bronson), pero del resto… sólo les digo que hay que preguntarle a Chuck Norris qué come o qué hace, porque se ve mucho más joven que la mayoría. Excepto por Liam, claro.

En resumen, palomera.

P.D. El más joven de la pandilla es Liam Hemsworth, hermano de Chris Hemsworth –a.k.a. Thor–, para que no se vayan a confundir, porque luego nada más por eso van, a ver que dé el toque “bueno” (osea, de bondad, o qué creían?) a la película… digo, me han contado que eso les pasa.

¡Buenas palomitas!